SIMONE MERCEDES

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MERCEDES SIMONE  –  PITONISA

Piel siena tostada, ojos oscuros de profundidad pétrea, risa de arcángel en la noche.

El tango conjuga una forma perfecta de belleza aérea y saber terrenal; tiene en sus hacedores una mediación entre el cielo y la tierra y allí conjugan sus pitonisas:  Tita Merello, Nelly Omar, Libertad Lamarque, Azucena Maizani  y Mercedes Simone.

Nació en 1904 en   La Plata donde  su padre, José, fue cochero del doctor Dardo Rocha y luego  de Diego Pantaleón Arana (tío y suegro del fundador de La Plata)  donde se muda la familia.

Allí creció y se educó en el Colegio “Sagrada Familia” donde integró el coro de alumnas y se destacó como solista.

Siendo joven una gitana le leyó las manos y le auguró la gloria. Fue vendedora de tienda y luego encuadernadora en una imprenta donde conoció a quien sería su marido, el guitarrista-cantor Pablo Rodríguez, quien los fines de semana recorría los pueblos cercanos para ganar algún dinero adicional con su arte.

En 1926, pocos años después de su boda,  debutó profesionalmente en la confitería Los Dos Chinos de  Bahía Blanca. Tras algunas presentaciones en provincias inició su carrera en Buenos Aires, cantando en el principal café de la ciudad: el Nacional de la  calle Corrientes.

Radicada en Buenos Aires, fue contratada para actuar en varios teatros; en 1928 se incorporó a la radiofonía nacional, Radio Splendid , Belgrano, El Mundo y  Radio Argentina.  En Teatro:  El Florida, El Empire y  El Nacional.

Al disco llegó el 15 de diciembre de 1927 grabando los tangos “Estampa rea” y “El monito” para el sello Víctor, con acompañamiento de guitarras.

Grabó en total más de 240 temas para diversos sellos: el mencionado Víctor y también Odeón, Sonolux de Colombia, T.K. y H y R.

Rápidamente fue una elevada, una médium entre el arte y su pueblo, fue la voz del anónimo.

Simone fue acompañada en sus grabaciones y en diversas emisiones radiales, por integrantes de la Orquesta Típica Víctor, por el Trío Típico dirigido por Sebastián Piana, por la orquesta de Juan Carlos Cambón, por la de Cristóbal Herreros en Colombia y por la orquesta de Emilio Brameri, También grabó con las orquestas de Francisco Lomuto y Adolfo Carabelli.

Actuó en radios y escenarios de todo el continente, alcanzando especial popularidad en México, Colombia, Venezuela, Cuba, Chile y Brasil.
Como actriz recorrió América en varias oportunidades: Uruguay, Colombia, Brasil, Venezuela, Cuba y República Dominicana.

En México fue apodada “La Dama del Tango”, fue un  emblema nacional,  inmensamente popular en nuestro país y  en Brasil, Colombia y Cuba,  el equivalente porteño de Sara Vaughan, Billie Holiday o  Ethel Waters.

En el 33 su figura destella  en Tango, acto iniciático del cine argentino;  primera película   del cine parlante  con  dirección de  Luis Moglia Barth,  y con   Tita Merello, Libertad Lamarque, Carlos Gardel, Azucena Maizani, Rosita Quiroga, Ada FalcónLuis Sandrini y Pepe Arias

Compuso: “Angustias”, “Ríe payaso ríe”, “Zapatos blancos”, “Te quedás pa’vestir santos”, “Oiga agente”, “Inocencia”, “Gracias, gracias a Dios”, “Incertidumbre”, “Tu llegada” y “Cantando” porque todo lo hizo cantando.

Simone perteneció a la rica generación de cancionistas surgidas a mediados de los años 20, un grupo jamás emulado que señaló el comienzo de la historia de la mujer en el tango.  Para la misma época surgieron cantantes como Azucena Maizani, Rosita Quiroga, Libertad Lamarque, Ada Falcón y otras, con tesituras muy diferentes. Fueron las pitonisas del Tango.

De entre todas ellas, Simone se distinguió con su equilibrio, su registro de mezzo-soprano, de ritmo lento y por su perfecta dicción adquirió las dimensiones de un modelo.

Según Jorge H. Andrés, “ fue tan genial que creó un estilo original y muy avanzado cuando no parecían quedar opciones novedosas para una mujer que interpretara tangos en la segunda década del siglo , porque mientras que en materia de cantantes masculinos estaban  Gardel, Corsini y Agustín Magaldi, aquella generación de cancionistas  fue no sólo más numerosa, sino también más diversificada”.

Su discografía deja huellas de su trascendencia,  su repertorio  mezcló el tango, la milonga y el vals porteño con diversos géneros campestres o exóticos, vinculados a su proyección continental.

Su apogeo se situó en las décadas del 30 y del 40.

Entre sus versiones antológicas se destacan : “La marcha nupcial” y “Milonga sentimental” de 1932; “La última cita”, “Mía” y “Cuatro palabras” de 1933; “Esta noche me disfrazo” y “Esquinas porteñas” de 1934; “Será una noche” y el vals “Náufrago” de 1936; “Milonga triste” de 1937; “Abandono”, “Caricias”, “Carnaval de mi barrio”, “Vieja amiga” y “Media vida” de 1938; “Claudinette” de 1942; “Barrio de tango” y “Garúa” de 1943, y “Cada día te extraño más”, “Verdemar”, “Motivo sentimental” y “Otra noche” de 1944.

Principal destinataria de su arte era la amplia clase media urbana, a la que brindaba su estilo emocional pero refinadamente contenido. Concordantemente rehuyó el repertorio lunfardo, cultivó un romanticismo extremo, fue una médium que ejerció la facultad  de ser un instrumento o   intermediaria entre lo profano  y lo sagrado.

Un médium, tratando de explicar la naturaleza de su facultad,   un instrumento musical, un radar y un micrófono,  la facultad le pertenece a los espíritus porque el médium no tiene ningún poder.

Mercedes Simone  fue, para muchos, la más importante voz femenina que dio el tango,  la más representativa y ecléctica. Su voz tan simple y esencial la convirtió en la voz de su pueblo

LAMARQUE LIBERTAD

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LIBERTAD LAMARQUE –  LA LIBERTAD

Morocha azabache, ojos almendra de siena tostada, boca rojo de fresa.

El sino era su nombre, fue LA LIBERTAD, desde que nació. Así la llamó su padre, Gaudencio Lamarque,  un anarquista consecuente con sus ideas.

La libertad (del latín: libertas, -ātis) es la capacidad de la conciencia para pensar y obrar según la propia voluntad.

Nació en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, el 24 de noviembre de 1908; su padre, hojalatero de profesión e  hijo de franceses, se casó con una viuda con seis hijos.

En la casa se escuchaba música, se leía, circulaban ideas políticas y tendencias artísticas. Siendo  niña, con sus hermanas   participaba en compañías filo dramáticas, con textos que escribía su padre.

Lamarque debutó a los siete años en una primera función de teatro como obra de beneficencia, dentro de una cárcel; como dato extra, cabe reiterar que el padre de Libertad simpatizaba con el anarquismo.

Rápidamente se destacó. La niña Libertad comenzó a experimentar el  ser reconocida y halagada.

Participa en giras recorriendo ciudades cercanas y comienza a  cantar en sus actuaciones.

En 1926 la familia Lamarque va a tentar suerte a Buenos Aires. Se instalan  en la calle Paraná 258.
Libertad,  muchacha  pequeña y simpática, entra en el coro  del Teatro Nacional.
Su primera interpretación cantando sola fue “Tanita de la proa”, vestida de marinero junto a  Olinda Bozán. Luego en el “fin de fiesta” cantando el tango “Mocosita”.

Debuta en radio Prieto y enseguida es contratada para  grabar en la  RCA Víctor, convirtiéndose en una de las primeras cantantes de tango en llegar al disco

En 1929 interviene en el sainete de Alberto Vacarezza, “El conventillo de la Paloma”, que tiene un éxito notable.

Entonces emprende una larga gira por diversas provincias del país y  del Paraguay.

En un concurso del Teatro Colón  es nombrada la Reina del Tango.

Su éxito en la radio la consagra como la primera figura femenina del tango.

De aspecto atrayente, delicada sonrisa y expresiva mirada.  Voz aguda para su registro de soprano,   sumado a su perfecta afinación para acompañar la melodía, le otorgaron una rápida consideración en la crítica y el público.
Su voz simple y directa, a veces monocorde, es asimilada como propia por el alma popular, su figura se eleva al nivel  de los grandes cantores nacionales.

En la primera etapa de su vida una serie de hechos significativos se sucedieron, como presagiando que un sino trágico la acechaba.
La Libertad no se tiene. Se conquista  y es necesario esfuerzo, sacrificio y convicciones para alcanzarla.
Su vida se caracterizaba por el permanente trabajo; a los diecinueve años se había casado  con un apuntador del teatro, Emilio Romero, con quien tuvo una hija – Mirta – que nació en 1928.

Muy pronto  Libertad comprende el error de esta unión,  pero recién en 1935 se pudo separar. Dos hechos trágicos marcan esa relación.

Primero,  durante una gira por Chile,  tuvo una disputa con su esposo; desesperada, se arrojó por la ventana del Hotel Santiago: sin embargo, un toldo evitó su muerte; algunos aseguran que después de rebotar sobre el toldo, cayó encima de un transeúnte.

Luego su marido rapta a su hija y huye con ella al Uruguay. Libertad, a través de un operativo comando,   recupera  a su hija. Se separa definitivamente para  unir su vida   a la del pianista Alfredo Malerba, su eterna pareja.
Su debut en cine se produjo en 1930 cuando protagonizó un filme mudo, Adiós, Argentina, de Mario Parpagnoli,  en 1933 intervino en la primera película sonora argentina, ¡Tango!, junto a Tita Merello,  de Luis Moglia Barth.

Su consagración como actriz melodramática  fue en  El alma del bandoneón (1935), tras la cual fue contratada por José –el Negro- Ferreyra para encabezar Ayúdame a vivir (1936), La ley que olvidaron (1937) y Besos brujos (1938), que le dieron popularidad en Argentina y el resto de América Latina, donde la llaman LA NOVIA DE AMERICA.

Su labor en Puerta cerrada (1939) le mereció el premio a la mejor actriz extranjera en Croacia.

Un nuevo contrato con los Estudios San Miguel significó su traspaso a la comedia y fue así como filmó Eclipse de sol (1942), donde se tiñó de rubia, y Romance musical (1946) , de Luis César Amadori, La casa del recuerdo (1940), de Luis Saslavsky y Yo conocía a esta mujer (1942), de Carlos Borcosque, todas para  Argentina Sono Films. Películas  con las que se consolidó en el nivel más alto del cine argentino.

Libertad pasó a formar parte del elenco estelar junto a Zully Moreno y Mirtha Legrand.

Se destaca también en :  Ayúdame a vivir, Besos brujos, La ley que olvidaron, Madreselva, Puerta cerrada,  Una vez en la vida,  En el viejo Buenos Aires, Eclipse de sol, El fin de la noche, en 1945 La cabalgata del Circo, de Mario Soffici.

En esta filmación se cruzan dos constelaciones y fulgura un relámpago: Libertad Lamarque, estrella y protagonista del film y Eva Duarte,  actriz de reparto.

Libertad Lamarque  va a continuar su carrera en  México; para  Libertad  México va a ser su Madre Selva.

La Libertad no se tiene, no es un accesorio, se conquista en cada acción de la vida.

Libertad Lamarque,  luego de conquistar la gloria en la Argentina, de estar en el Olimpo de los astros de Sudamérica, va a comenzar de cero.

El cine de México, estaba en la Edad de Oro. Libertad Lamarque va a hacer su primer film. La Libertad,  su nombre, le volvía a hacer un guiño.

Libertad iba a ser  dirigida nada más y nada menos que por Luis Buñuel, el autor de Viridiana, el Perro Andaluz, Belle de Jour, el Discreto Encanto de la Burguesía y el Fantasma de la Libertad.

El surrealista irreverente que iba a llevar su pensamiento y su obsesión por la libertad al  mundo del cine.

Fue en Gran Casino, también conocida como “En el viejo Tampico”, filme clásico,  una de las pocas producciones comerciales de Luis Buñuel y la primera que dirigió en México.

Protagonizada por Jorge Negrete,  Libertad fue la protagonista femenina;  pese a que no fue un éxito, las puertas de México se le abrieron de par en par.

Va a filmar más de 40 títulos,    la  dirigieron: Roberto Gavaldón, Tito Davison y el Indio Emilio Fernández. Alfredo B. Crevenna y Miguel Zacarías.

En buena medida los fieles seguidores de Libertad Lamarque esperaban siempre escuchar sus canciones y verla emparejada a Arturo de Córdova, Julián Soler, Pedro Infante, Jorge  Mistral, Jorge Negrete o José Mojica.

Representó a todo tipo de mujeres, fundamentalmente aquellas que tenían que sufrir desmanes e injusticias, las que debían padecer las iras de la sociedad que las rodeaba: madres solteras, mujeres maltratadas, seres humildes en busca de su libertad.

 Su vínculo con México fue tan intenso que la consideraron una estrella propia.

También su estrellato se dio en el disco grabando innumerables temas. Hizo dúos con Pedro Vargas, Miguel Aceves Mejía, Jorge Negrete y José Mojica.

Fue una estrella de la televisión y  del culebrón,  con noventa años protagonizó La Usurpadora y Carita de Angel.

Sus retornos a Buenos Aires se sucedieron a partir de 1955.

Grabó  con la orquesta de su marido, Alfredo Malerba. También con Víctor Buchino,  Juan D’ArienzoLucio MilenaTito Ribero. Sus más de 400 registros discográficos son una cifra no alcanzada por  otra cancionista argentina.

A finales de los años sesenta intervino en  montajes teatrales y musicales, donde se destaca HELLO DOLLY.

Sus últimos trabajos fueron básicamente para televisión,  en diversas telenovelas. La recordamos en LA DAMA REGRESA.

Libertad Lamarque fue un estandarte dentro del mundo del tango y de nuestra cultura toda.

El estado de libertad define la situación, circunstancias o condiciones de quien no es esclavo, ni sujeto, ni impuesto al deseo de otros.

Libertad Lamarque pudo ser porque supo  conquistar la Libertad de ser ella misma.

DELFINO ENRIQUE

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ENRIQUE DELFINO

Piel de noches largas, ojeras color del tiempo,  risa de croupier maldito.

Malabarista  del piano, autor profuso, eje nodal en el rizoma del tango.
Enrique Pedro Delfino, como lo dice su tango, nació en la calle Corrientes.
Pasó su infancia entre las bambalinas y  los pasillos del Teatro Politeama, donde sus padres concesionaban el bar.

En ese universo de bohemios y buscavidas, de escritores y actores asediados por el fracaso, de poetas cargados de angustias y mujeres ansiosas de gloria,  periodistas  y empresarios de la noche,   Delfino forjará su universo ficcional.

También en ese universo había un piano, allí comenzó a garabatear sus manías y volverse un virtuoso. Al advertirlo, sus padres lo enviaron a estudiar el arte de combinar los sonidos  a Turín, Italia.

De regreso y con fuertes inclinaciones por la noche y la bohemia, se fugó a Montevideo donde comienza sus primeros tiempos de pianista y debutó como clown musical con el seudónimo de Rock en el biógrafo Defensa y como  Delfy fue  fantasista del piano, haciendo reír y cantar al público.
Fue  popular  en Estados Unidos y en ciudades europeas por su condición de repentista del piano. Podía pedirle a la platea tres notas e improvisar de inmediato una pieza, así como imitar todos los ruidos imaginables con el teclado.

Cuando, años después, preguntaban a Delfino cómo podía compatibilizar las exigencias de sus composiciones con las humoradas que hacía en el escenario respondió: «Mis tangos soy yo, así de porteño, de romántico, de nostálgico. El humorista musical es una aptitud que  me hizo muy feliz.»
Fue un equilibrista entre el dolor y el humor, entre el amor y el espanto.

Cuando el equilibrista recorre el alambre le asaltan infinitas posiciones que, dentro de un segundo, su cuerpo puede adoptar en el espacio. Solo una es habitable, solo una.

Delfino va a integrar lo que se conoció como el Cuarteto de los Maestros, en la que participaban Osvaldo Fresedo, Agesilao Ferrazzano y David “Tito” Rocatagliata;  también La Orquesta Típica Select que da cuenta de la apertura a las exigencias musicales de Delfino. “Soy un compositor de ventanas abiertas”, decía cada vez que le preguntaban por lo que se consideraban sus transgresiones al tango.

A sus giras por Estados Unidos financiadas por la Víctor, le suma  las  de Madrid, San Sebastián, París y Londres.

En una de esas recorridas se encontrará con Carlos Gardel y participará como músico en la película “Luces de Buenos Aires”.

Una de sus primeras composiciones fue “El apache oriental”, pero el título que le otorgará crédito en el medio será “Bélgica”, una pieza escrita en el inicio de la Primera Guerra Mundial.  Antes del 20 compone Sans Souci, una celebridad para el tango de todos los tiempos  y, en 1920,  “Milonguita”, un poema escrito por Samuel Linnig  considerado por más de un crítico como el punto de partida real del tango canción. Es que Contursi le ponía letra a notas musicales que ya estaban escritas.

A partir de Delfino, la letra y la música se desarrollan interactuando entre ellas creando, a partir de esta experiencia, el formato estético del tango canción.

Delfino se dio el gusto de ponerle música a tangos escritos por Manuel Romero, Alberto Vaccarezza, César Amadori y José González Castillo.

También fue convocado por los mejores directores de cine de su tiempo. Allí están como ejemplo  “Los tres berretines”, “La vuelta de Rocha”, “Ronda de estrellas”, “Así es la vida”, o “Los martes orquídeas”.

También actuó en radio, registró solos de piano en discos Nacional y Víctor, y acompañó en grabaciones a figuras como Sofía Bozán y Azucena Maizani.
En la música ciudadana existe un tema que se titula con tres notas; Enrique  Delfino, se encontraba en Montevideo. Luego de una actuación en torno de una mesa de colegas, derivó la conversación a las técnicas para componer que usaba cada uno de ellos. Hubo quien expuso de pura inspiración, otro que componía trozos de obra que guardaba inconclusa, el que armaba sus temas por pedidos o a partir de una letra que le impactaba su contenido.
Como consecuencia de su posición ante su forma de componer  retaron a Delfino a hacer un tango con tres notas musicales en un término perentorio. Con gramos de alcohol que avivaban su imaginación y dificultaban  su andar Delfino, que volvía a su hotel, aceptó el desafío y en su inspiración aparecieron unos acordes que cumplían con el patrón musical solicitado.
Quiso registrarlos en un acto, consciente que cuando los vahos de la noche se transformaran en resaca, nada quedaría de esas notas.

Buscó en su gabán y encontró un escaso – pero suficiente – lápiz pero ningún trozo de papel. No se amilanó y en un muro dejó escritas las notas de un tango. La idea era volver a la mañana cuando despertara, para copiarlas y darles forma.
Al día siguiente, como a las diez de la mañana y superando la resaca,  salió presto con hojas pentagramadas para rescatar su tango y ganar la apuesta.
Delfino, no había tenido en cuenta que ese 1919 era tiempo de elecciones en Montevideo y sus apuntes habían quedado sepultados bajo los afiches de los candidatos. .
Dado que no era de los que se doblegan fácilmente, empezó a despegar los carteles  hasta llegar al muro.Un policía que lo vio interrumpió su tarea, ya que contravenía los edictos policiales y electorales. Sorprendido primero, pero con toda firmeza después le explicó al agente que era músico y que debajo de la propaganda política, estaba la música de un tango.
Fue así que Enrique Pedro Delfino ganó la apuesta y  nuestra música pudo atesorar para la música nacional el  “Re fa si”.

Enrique Delfino fue un músico de escuela, que agregó a su talento creador una profunda versación en el dominio del piano, de la armonía y del contrapunto. Tuvo el nivel de un concertista.
Iniciador del tango romanza, cuando compone junto a Juan Carlos Cobián “Sans Souci”, un tango melódico, de vuelo lírico y depurada musicalidad.
Lo llaman El Padre del Tango Canción  porque Delfino reduce a dos partes los tangos  —que tenían como norma tres —  “Milonguita (Esthercita)”,  sería para muchos el primer tango canción propiamente dicho,

Se estrenó el 12 de mayo de 1920 en el  Teatro Opera por María Esther Podestá.  Raquel Meller, la famosa cantante del cuplé hispano, grabó este tango y se hizo fanática del mismo, dándole una dimensión inusitada.
El piano era un apéndice de las manos de Delfino. Renegaba del convencionalismo rítmico del tango, decía:

«El tango no se toca así, hay que escribirlo como suena».
Era irónico con Juan D’Arienzo y Rodolfo Biagi, y elogiaba respetuosamente a Juan Carlos Cobián yOsvaldo Fresedo, con quienes desarrollo nuevas melodías y aceptaba  a los jóvenes Horacio Salgán yAstor Piazzolla.

Tuvo su propia orquesta, descubrió a  Azucena Maizani y a Sofía Bozán, y fue creando  Tangos que luego harían historia, como:  No le digas que la quiero, Padre nuestro, Araca corazón, La copa del olvido o Araca la cana, entre tantas otras.

Según su cuenta, le pertenecen unos trescientos temas, de los cuales surgieron algunos otros que casi los plagiaban, según le había comentado al  crítico Pompeyo Camps, quien lo destacaría como el George Gershwin argentino.

Si algo evidencia la magnitud de su obra, baste con señalar que Gardel le grabó 26 temas, de los que se destacan, “Aquel tapado de armiño”,“Araca la cana”, “Dicen que dicen”, “Palermo” y “El rey del cabaret”.
Sus  tangos  siguen consumiéndose con la oreja y gastando suelas en el encerado. No hay orquesta típica que no incluya algún tema de Delfino en su repertorio.

Con el tiempo fue perdiendo la vista; caminaba como un equilibrista por las calles del centro.

Fue un personaje querible, un caballero, pero por sobre todas las cosas un músico excepcional, un artista que llenó todo un espacio de la música argentina.

Reverenciaba a Verdi y a Wagner, pero su músico preferido era Puccini. Fue tal su admiración por este compositor que los personajes de su ópera La Bohème reviven en la letra de su tango “Griseta”, que hiciera  con José González Castillo.

Mezcla rara de Museta y de Mimí
con caricias de Rodolfo y de Schaunard,
era la flor de París,
que un sueño de novela,
trajo al arrabal.

FALCÓN ADA

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ADA FALCON    /     HADA

Piel blanco de zinc, labios carmín de cromo, ojos  verdes de mar embravecido.

Ada Elsa Aída Falcone nació el 5 de agosto de 1905 en pleno centro porteño.

“No conocí a mi padre. Soy hija de Miguel Nazar Anchorena. Él se enamoró de mi madre, la secuestró. Ella estaba embarazada cuando él,  enfermo, se fue a Francia y falleció allá. Todo lo que sé  me lo contó mi madre”.

Una madre de la que no pudo separarse ni un instante desde que nació hasta que la enterró.

Una madre que  ató su suerte a la de sus dos hijas mayores -Amanda y Adhelma-, acortó el apellido transformándolo en Falcón y armó un número vivo  para la varieté del cine Excelsior. Fue una chica precoz.

A los 4 años  Ada le  dice a su madre: ’’Yo voy a cantar”. Al otro día debuta en la Sociedad de San Vicente de Paul. Las damas vicentinas me llamaron ”La Joyita Argentina”.

A los trece ya dejaba corazones en ruinas soltando sus gorjeos y sus alardes de mezzosoprano desde un cuerpo de pajarito. Doblemente precoz: no sólo se dio a la música antes que a la pubertad, sino que llegó al tango cuando las cancionistas recién le nacían.

Tenía catorce años cuando participó en la película muda “El festín de los caranchos”.

Un hada (del latín fatum: hado, destino) es una criatura fantástica y sutil. Se la representa  en forma de mujer esplendente  con alas de mariposa.

Fue afianzándose en varietés y en cuadros de revistas, hasta que el 15 de julio de 1925, alcanzó la sala de grabación de RCA Víctor acompañada por la orquesta de Osvaldo Fresedo.

No hacía mucho que las mujeres llegaban al disco. En 1923 habían sido Azucena Maizani y Rosita Quiroga. Después de Ada Falcón, en 1927 grabaron Mercedes Simone y Tita Merello.

En 1929, el compositor Enrique Delfino la acompañó al piano en catorce temas  para el sello Odeón.

Ada Falcón poseía un registro que iba de mezzosoprano a soprano en las notas altas, un tono ligeramente engolado  de gorjeos líricos que  le otorgaron un estilo personal e irrepetible.

Pese a la gravedad del color de su voz, se caracterizó por un tono medido,  emotivo, de corte romántico, con la sensación de que siempre le cantaba  a un amor perdido.
Llega rápidamente a su esplendor; la embelesaron  el éxito y el reconocimiento, comportándose con los caprichos propios de una diva del cine de Hollywood.

Vivía en un palacete de Palermo Chico, con paredes forradas en tafeta y un garaje donde guardaba dos autos “de media cuadra” cada uno.

Las tapas de las revistas Sintonía y La Canción Moderna mostraban su melenita oscura con sombreros y turbantes. La llamaron “La Emperatriz del Tango”.

La sonrisa bien delineada, las sandalias hechas a mano calzadas en un pie de Cenicienta. Tailleurs de buena puntada que moldeaban el cuerpo grácil.

Las pieles espléndidas. El despliegue de joyas (la leyenda incluye un anillo de brillantes obsequiado por el maharajá de Kapurtala).

Decía Discépolo: ”Es tan divina, que hace mal mirarla”; eran grandes amigos. Ada le grabó Secreto y Confesión.

Con Ignacio Corsini  compartió  la filmación de Ídolos de la radio, la única película sonora en la que intervino.

Con Gardel se turnaba en los estudios de grabación. “A veces llegaba más temprano, para escucharme a mí”. Ada nunca dejó de recordar una cena compartida  en el Tuñín de la Boca:

“Más tarde, Carlitos me llevó caminando por la costa y nos alejamos. Cuando estábamos solos, me besa  los ojos y me dijo:

”Piba, piba preciosa… enseñame a cantar Yo no sé qué me han hecho tus ojos.”

En 1935, cuando los artistas morían por actuar en el auditorio de cualquier emisora, Ada Falcón decidió que sólo cantaría sin presencia de público.   En  Radio El Mundo  se niega a actuar en la sala principal y elige la sala F, de pequeñas dimensiones y a la que llamarán la Sala Falcón.

También hubo exceso, noches y opio en su cuerpo y en su alma: tal vez su tarea aséptica fueron sus largos encierros en su mansión y sus visitas  a la iglesia de Nueva Pompeya de rodillas para  hablar en voz alta con las imágenes de la virgen.
Poseía una mirada intensa, como si viera un fuego más allá del mundo, y los ojos de ese verde que no se encuentra en la naturaleza.

Esos ojos se cruzaron  con la mirada de Francisco Canaro, que era más transparente, pero viril y magnética; cuando se asomaba a los 24 años  graba en su orquesta el estribillo de “La morocha”, fue el 24 de julio de 1929 y ese día Ada Falcón y Francisco Canaro iniciaron un amor sin destino.

Ada Falcon ató su  carrera al hombre con quien sería tan famosa como desgraciada.

En los años  treinta llegó a grabar con su orquesta hasta quince discos por mes, debutó en Radio Cultura y desde entonces fue la gran estrella de emisoras como Stentor, Splendid, Argentina, Prieto, Belgrano y El Mundo.

El, casado, dirigía una orquesta de tango emblemática. Ella, soltera, cantaba como pocas.

Se enamoraron, vivieron una historia ardiente, pero él nunca accedió a divorciarse. Ella, creyente, se lo suplicaba.

Lo cierto es que, alrededor de trece años después de haber conocido a Canaro -en el sentido coloquial y bíblico del término- Ada, oliendo  el perfume rancio de los amores que no van a ningún lado, decidió aislarse.  Los motivos deducibles son prosaicos: la leyenda habla de una amenaza de  La Francesa, la mujer de Canaro.

Por ese amor, o por otros más místicos e insondables, Ada Falcón, sin anuncios pretéritos,  dejó de actuar en teatros. Nunca lo explicó.

Canaro estrenaba cada año una comedia musical, pero la Falcón que actuaba en ellas era su hermana Adhelma. Sus actuaciones comenzaron a hacerse esporádicas.

El 28 de setiembre de 1938 concluyó su relación laboral con Francisco Canaro.

Hacia 1940 terminó escondiéndose  cantando detrás de un cortinado. Sus admiradores se conformaban con agolparse en la calle para verla entrar y salir.

Después se subía a su auto rojo, llegaba al palacete, clausuraba las puertas para todos y liberaba el misterio.

Para acceder a las hadas, para tomar  contacto con ellas se debe desarrollar una visión etérea.

Las revistas de la época la muestran mística;  en 1942 grabó el tango Corazón encadenado y el vals Viviré con tu recuerdo, ambos de Canaro e Ivo Pelay. Fue su último disco.

Poco después repartió casi todos sus bienes entre sus allegados, compró una casa  en Salsipuedes, en las sierras de Córdoba, y se recluyó con su madre. Ambas  profesaban  la Regla de la Tercera Orden Franciscana.

Retazos del misterio comenzaron a develarse a partir de 1982, cuando excepcionalmente concedió algunos reportajes.

Acusó a Adhelma,  su hermana, de cantar por los pueblos haciéndose pasar por ella  firmando autógrafos con su nombre.

Otras confesiones abrieron nuevas incógnitas,  al asegurar que “durante treinta años cobró otra persona todos mis derechos; fue una venganza de una persona muy poderosa que ya murió,  me dijo que me iba a hacer morir de hambre”.

Le habían robado sus propios discos, casi todas las fotos, las cartas que durante quince años le había escrito José Mojica, aquel cantor peruano que tomó los hábitos franciscanos.

Afirmó también  estar purgando un pecado; recientemente, los cineastas Lorena Muñoz y Sergio Wolf convocaron la trama de esta mujer con su premiado documental “Yo no sé qué me han hecho tus ojos”.

Cuando Ada Falcón, aquella gran estrella, LA EMPERTARIZ DEL TANGO,  estaba en la miseria y sin cobertura social, pudo acceder  a una mínima pensión graciable.

“En plena juventud, habiéndoseme otorgado riquezas y belleza, tuve una visión maravillosa del Señor y no vacilé un instante en dejarlo todo, recluirme en las sierras  y vivir con humildad”, escribió a Clarín en marzo de 1982.

El año anterior había perdido a su madre.

“Desde que nací, dormí junto a ella, y su muerte me destrozó”.

Las Hadas son seres semidivinos,  que viven entre este y el otro mundo, con conexiones importantes con las deidades, la mayoría de los relatos los representan  con tez blanca y  ojos claros.

Esos ojos verdes se apagaron a los noventa y seis años, el cuatro de enero de 2002. Se iba un mito.

Ada Falcón fue excéntrica, vanidosa y arrogante. Su belleza y sus grandes condiciones artísticas la elevaron al altar de  nuestra música popular.

CHINO LABORDE

EL CHINO LABORDE

……..yo canto rock casi como una terapia -dice este cantor de tangos bautizado como Walter Laborde, pero más conocido en el ámbito del 2×4 como «el Chino»-. En el rock, me camuflo, soy un cantante que quiere ser gente, me permito la licencia de no ser yo. En cambio, cuando canto tangos soy el «Chino», sin maquillajes. Porque yo soy un cantor de tangos que tiene por hobby cantar en una banda de rock.”……

El tango es una actuación pequeña, una historia casi teatral, contada en tres o cuatro minutos, como decía Discépolo. Por eso la actuación y el tango han estado siempre tan relacionados. De hecho, la actuación es la que me permite toda esta esquizofrenia de poder gritar como un animal y hacer todas esas bestialidades que alberga el rock, sin ningún tipo de conflictos con lo que hago cuando canto tangos.”

 

SALGAN HORACIO / LO UNO Y LO MÚLTIPLE

SALGUIN HORACIO II

SALGUIN HORACIO

Un 15 de junio de 1916 nace en el Abasto.

De pantalones cortos ya era un músico profesional. Con el piano acompañaba a las imágenes del cine mudo; también fue  organillista de la iglesia San Antonio de Villa Devoto; luego solista en El Gato Negro para llegar a su primera orquesta: la de Juan Puey.

Antes de sus veinte años Horacio Salgán era un pianista consumado. Trabaja  en  Radio Belgrano, Prieto y Extentor. Cuano lo escuchó Roberto Firpo se deslumbró y lo integró a su cuarteto; Miguel Caló lo utilizaba como su arreglador secreto.

La música de Salgán fluye hacia adentro, es una especie de hundimiento  en lo ínfimo, en las pequeñas ondas, relieves casi planos, leves inclinaciones que se arrugan y angostan, se tensan; algunas se afilan en una nervadura, que después de unos segundos de intensa quietud,  fijan templanzas que huyen hacia adelante.

Es la continuación de un solo, una andanada suave que apenas es  una sombra.

Algunos lo llamaron ritmo;complejidad sonora de suma delicadeza, con marcas de Bela Bartok o Ravel con muecas de Gershwin o de la samba de Dorival.

Pero, siempre presente, la mugre del tango.

En 1942 produce su   primer disco. En el 44 su orquesta; allí cantan Edmundo Rivero, Angel Paya Díaz, Horacio Deval y el primer Goyeneche.

Adelantado al tiempo, su formación estable dura poco, hasta el 47, en que vuelve a su obsesión solista.

Con los años aterriza en el mítico Jamaica, de Paraguay y San Martín. Allí conocerá a un guitarrista de los pirungundines de 25 de Mayo, Ubaldo de Lío y juntos transitarán las umbrales del infierno con su música.

En el año 60 el dúo se cruza con el contrabajista Rafael Ferro y deciden armar un quinteto a la manera de los de jazz; se suman nada menos que Pedro Láurenz en el fueye y Enrique Mario Francini en el violín.

Nace el QUINTETO REAL, lo uno y lo múltiple.

Hacia adentro, un fondo inconsciente, inmaterial, común a todos, impulsado por infinidad de fuerzas, inclinaciones y percepciones, variaciones y desplazamientos. Hecho

de todo lo  bueno y lo malo, un campo gravitatorio, fuerzas de atracción y repulsión a la vez.

La música de Salgan en el QUINTETO es una energía volcada sobre un molde, todo está ahí, lo uno y lo múltiple.

Con Dante Amicarelli,  pianista de jazz, estudian y crean un método. Pero la música de Salgán no es un método que se consume fácilmente: con sus cien años se sigue cocinando A FUEGO LENTO.

PODESTA ALBERTO

22.09.1924 ALBERTO PODESTA       MADERA Es una esfera   blanco de zinc, ojos de mar incierto, manos de tornero mágico. Es   una   madera   noble que nunca se quiebra, que flota   en   los mares   de   la   noche,   entre las olas y marejadas de los misterios … Sigue leyendo

MORAN ALBERTO

15.03.1922   –  16.08.1997 Alto como un ciprés, cabello azul cobalto,  sonrisa eterna. Remo Andrea Domenico Recagno nació en Strevi, ciudad cercana a Milán, Italia. Llegó a Buenos Aires a los cuatro años, en la alborada de 1927. Intuitivo y dueño … Sigue leyendo